Allan Lavell es uno de los principales expertos en planificación urbana y regional, y se especializa en reducción de riesgos y prevención de desastres. Encabeza la etapa de desarrollo del Ãndice de Reducción de Riesgos (RRI) de DARA, uno de los proyectos principales de la Iniciativa para la Reducción de Riesgos ante Desastres (DRRI). Con décadas de experiencia trabajando en la prevención de desastres en Centroamérica y el Caribe, actualmente colabora en un estudio acerca del cambio climático y los desastres naturales para el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). DARA le entrevista sobre la situación en HaitÃ.
Como experto en planificación urbana y prevención de desastres, ¿qué le viene a la mente cuando ve las imágenes que llegan de Hait�
Allan Lavell:Que Haità escenifica el peor de los casos. Tenemos una combinación entre un acontecimiento muy intenso -- un gran terremoto cercano a una ciudad importante -- y una población muy vulnerable. La corrupción, la pobreza, la construcción informal, la falta ordenamiento territorial: todos estos factores han contribuido a crear una situación única en HaitÃ. Lo que es increÃble es ver que hasta la parte moderna de la ciudad se derrumbó -- el Palacio Presidencial, la ONU, los bancos, los hospitales, las escuelas. El presidente del paÃs vivÃa en un palacio sin saber que no era un lugar seguro. Todo estaba mal construido. También me produce tristeza ver cómo el mundo vuelca sus simpatÃas ahora hacia un paÃs por el que nadie se preocupaba antes del terremoto. Se han vertido billones sobre el sector bancario, pero para Haità sólo ha habido migajas.
![]() Allan Lavell, Responsable del Ãndice de Reducción de Riersgos de DARA |
¿Cuál cree que es la causa principal del desastre?
AL:La Organización Panamericana de Salud no pudo decirlo mejor: "Los terremotos no matan; los edificios que se derrumban matan." El evento desencadenante fue fÃsico, pero la raÃz de este desastre es social. Aunque no lo puedo asegurar con certeza, apostarÃa a que todos estos edificios también se hubieran venido abajo con un terremoto menos potente. El problema fundamental es la desigualdad y la marginación. La catástrofe ya estaba instalada en HaitÃ; la población haitiana vivÃa en una situación catastrófica diaria, que se ha agravado con un desastre natural. La gente sabÃa que si se producÃa un terremoto, Haità se irÃa al traste. Igual que lo sabÃan antes de Katrina. No existÃan normativas para la construcción, y el sector estaba dominado por la corrupción. Pero como suele ser el caso, la comunidad internacional solamente actúa masivamente como respuesta a los desastres. Si en lugar de ello hubiera invertido en actualizar la construcción de hospitales y escuelas para sobrellevar los desastres, algo que se puede hacer con tecnologÃas de bajo coste, quizás la situación hubiera sido diferente.
¿Qué recomendarÃa a los que ahora debaten la mejor manera de reconstruir HaitÃ?
AL: A menudo hay existe mucha presión para reconstruir lo más rápidamente posible porque gran parte de los fondos post-impacto se tienen que gastar en un perÃodo muy corto, una pauta que marcan los ciclos presupuestarios. Pero es importante que se lleve a cabo una planificación urbana, y además construir viviendas que sean a la vez seguras y culturalmente aceptables. Si la gente cocina a la intemperie, no se debe construir cocinas interiores porque las rechazarán. Esto sucedió después del Huracán Mitch. Haità necesita edificaciones a prueba de múltiples amenazas, que sean capaces de aguantar huracanes, inundaciones y terremotos. Existe el peligro de que los que reconstruyen lo hagan con una mentalidad de que este terremoto es cÃclico y se produce cada 200 años, asà que mucha gente puede preguntarse: "¿para qué invertir en seguridad?" Pero Haità tiene que crear normativas para la construcción y eliminar la corrupción en ese sector. Los donantes deben imponer este tipo de condiciones. Tampoco se reconstruye la infraestructura solo porque sÃ. Hay que darle prioridad a aquellas infraestructuras con la mayor utilidad social. De modo que: ¿se reconstruye el puente con el mayor valor económico, o aquel por el que cruzaban los pobres hacia la ciudad para vender sus mercancÃas? Más allá de esto, no se reconstruyen solamente los edificios. También hay que reconstruir la sociedad. A la vez que se reconstruye fÃsicamente, también se tiene que construir un propósito, una finalidad. La clave para la recuperación en Haità es la reconstrucción de la gobernabilidad.
Dado el hecho que el gobierno haitiano está prácticamente ausente en estos momentos, ¿cómo se puede lograr que la reconstrucción de Haità sea sostenible?
AL: Utilizando esta situación como una oportunidad para crear una economÃa viable. La mayorÃa de la población subsistÃa con menos de un dólar diario, casi todos en el sector informal. Se pueden reconstruir los edificios, pero el 80 por cien de la población seguirá siendo pobre. Entonces, hay que utilizar al pueblo como agente para la reconstrucción. Los haitianos necesitan empleo, y la reconstrucción lo puede generar; quizás incluso puede convertirse durante un tiempo en el motor de la economÃa haitiana. Pero hay que prestar atención a los sueldos, para que sean adecuados. En el perÃodo de recuperación tras Katrina, a algunos trabajadores les pagaron sueldos de miseria. Y pensando en la manera en que Haità puede controlar su propia reconstrucción, los haitianos lo tienen complicado: este es el primer desastre desde el Tsunami que abre las puertas a cualquiera que quiera meterse.
¿Se le ocurren otras regiones del mundo que podrÃan quedar tan devastadas como Haità a menos de que se tomen medidas para evitar tantas muertes?
AL: Creo que Haità es un caso único. Pero pienso en Katmandú. Está en una región sÃsmica, sufre niveles elevados de pobreza y tiene muchos edificios endebles construidos sobre laderas frágiles. Quito también me preocupa; tiene que implementar programas de preparación para desastres y adoptar un plan viable de evacuación en el caso de uno de los volcanes cercanos entre en erupción. Y Puerto Callao, una ciudad cercana a Lima, es vulnerable a los efectos de un Tsunami; ya fue destruida por uno en 1746. La zona andina en general es vulnerable, pero en algunos lugares se han preparado mejor. Como Manizales, una pequeña ciudad colombiana que tiene un plan para la gestión de riesgos con una póliza de seguro que ofrecerÃa recursos a los más pobres que necesitaran reconstruir.
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