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Entrevista a Jan Egeland

“El HRI es una contribución muy valiosa para la mejora de la mejora de la acción humanitaria”

DARA conversó con Jan Egeland, Asesor Especial del Secretario General de la ONU, con rango de Secretario General Adjunto. Con una experiencia de más de 25 años en negociaciones de paz y operaciones humanitarias en todo el mundo, Egeland ha desempeñado altos cargos tanto en Naciones Unidas como en organizaciones no gubernamentales. En esta entrevista adelanta algunos de las cuestiones que analizará de manera detallada en su capítulo del Índice de Respuesta Humanitaria.

Los recursos destinados a la acción humanitaria han aumentado en los últimos años hasta alcanzar la mayor cifra de la historia. A pesar de ello, un creciente número de personas se ven afectadas por desastres naturales y conflictos.¿Existe un desequilibrio entre recursos y resultados?

Hay un gran desequilibrio. Yo he dicho, abiertamente, que el mundo rico es tacaño con su ayuda internacional. Y con eso quiero decir que ahora tenemos una generación que nunca ha sido tan rica, que nunca ha tenido mejor tecnología y que nunca ha tenido mejores herramientas e instituciones para hacer nuestro trabajo y, aún así, éste es notablemente insuficiente en demasiados lugares y en demasiadas crisis. Pero no soy un pesimista. Realmente creo que estamos haciendo progresos. El problema es, tan sólo, que podríamos haber hecho progresos mucho más rápidos si tuviéramos recursos más justos y tecnología y herramientas más sistemáticas. Me preocupan, particularmente, dos cuestiones. Una es la relativa a los desastres naturales, que están siendo cada vez más numerosos a causa del cambio climático; especialmente, entre las comunidades pobres y vulnerables del sur. Y, en segundo lugar, estoy muy preocupado porque no estamos protegiendo de manera efectiva la vida de las poblaciones civiles, por medio de la ley. De manera específica, las mujeres y la población civil en general aún sufren abusos a una escala horrenda.

Entonces, desde su punto de vista, ¿cuáles son las lecciones aprendidas hasta ahora?

La primera de ellas es que podemos conseguir milagros. Tenemos acuerdos políticos entre los principales miembros de Naciones Unidas y del Consejo de Seguridad. Esos milagros son posibles si las naciones ricas destinan un mínimo de recursos suficiente para financiar las operaciones y si el creciente número de organizaciones humanitarias son realmente partidarias y capaces de coordinarse entre ellas.

¿Cómo asegurar acciones coordinadas que permitan obtener fondos rápidos, predecibles y suficientes que respondan efectivamente a las necesidades humanitarias?

Yo inicié la reforma humanitaria cuando fui Coordinador de Asuntos Humanitarios de la ONU, un proceso que detallo en mi capítulo del Índice de Respuesta Humanitaria. Un paso importante fue cuando pudimos incrementar de diversas maneras el Fondo Central de Respuesta de Emergencia y asegurar que el dinero era recibido en las horas siguientes al desastre, o a lo sumo, en los días sucesivos. E incluso asegurar que el dinero era entregado a las emergencias olvidadas, ignoradas y con fondos escasos. Afortunadamente, el nuevo enfoque integral ha asegurado que el dinero es utilizado en las emergencias, de una forma más coherente y coordinada. El problema es que el fondo es todavía demasiado pequeño para asegurar fondos previsibles para todas las personas y en cualquier lugar.

¿Cuál es el rol de la sociedad civil en el seno de la acción humanitaria?

Yo creo que la sociedad civil no siempre ha sido suficientemente reconocida, pero hay una conciencia creciente sobre el hecho de que, en situaciones de emergencia, son los vecinos y las comunidades locales las que realmente están en la primera línea de defensa. Y solamente cuando son empoderados, cuando se les ofrece suministros, cuando se les apoya, son realmente capaces de tener resultados exitosos. Una de las mayores lecciones del análisis del tsunami fue el hecho de que llegaron demasiadas organizaciones occidentales con demasiado dinero que dejaron en un segundo plano a estructuras y recursos locales.

En este contexto, ¿cuál será la contribución del Índice de Respuesta Humanitaria para la evaluación y el impacto de los proyectos humanitarios?

Puede ser una contribución realmente valiosa porque necesitamos medir que nuestros programas tienen mayor control sobre su calidad y necesitamos contar con más datos y documentación sobre un trabajo tan importante como el que estamos haciendo. Y hay intenciones de conseguir un trabajo humanitario aún más efectivo, eficiente desde el punto de vista de los recursos y previsible para todo el mundo en cualquier lugar del planeta.

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