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Entrevista a Marta Marañón

Crisis humanitaria en Níger

Considerado por el Índice de Desarrollo Humano del PNUD como el país más pobre del planeta, Níger sufrió, en 2005-2006, una de las peores crisis del mundo. La sequía continuada y una plaga de langostas agudizaron el déficit de alimentos. La geografía desértica y los bajos niveles de desarrollo hacen de Níger un país muy vulnerable ante catástrofes naturales. Marta Marañón, subdirectora de DARA, explica las circunstancias en las que se produjo la crisis humanitaria de 2005-2006 y los retos a los que se enfrenta la comunidad internacional humanitaria para fomentar la recuperación a largo plazo.

¿Podemos decir que Níger presenta una crisis humanitaria estructural de largo plazo?

Níger presenta una situación de vulnerabilidad crónica debido a motivos estructurales que determinan un grado muy bajo de desarrollo humano. Esta situación de vulnerabilidad crónica -común a todos los países de la región del Sahel-, determina que factores de carácter natural, como pueden ser las consecuencias de un período de sequía continuada o factores de carácter socio-político y económico, puedan desencadenar situaciones de emergencia que, en ocasiones, afectan severamente a las necesidades de las poblaciones más vulnerables. Es, entonces, cuando se puede hablar de crisis humanitaria. Y cuando existe una crisis humanitaria hay que responder a las necesidades de las poblaciones afectadas y aliviar su sufrimiento. Pero, a largo plazo, es necesario apostar por mejorar los factores estructurales de desarrollo, tales como la salud, la educación, la sostenibilidad ambiental, la actividad económica, la gobernabilidad democrática o las infraestructuras, entre otras muchas.

¿Cuáles son las características peculiares de esta crisis?

En 2004, se produjo un período continuado de sequía al que se unió una plaga de langosta. Tales circunstancias agudizaron el déficit de alimentos y subieron el precio de los cereales. Hay que tener en cuenta que la población depende, en un 82%, de la ganadería y de la agricultura de subsistencia. Pero lo más crítico fue el hecho de que el 13% de la población, lo que significa 2.5 millones de personas sufrieron una inseguridad alimenticia severa. Además, la ayuda llegó tarde y mal. Los sistemas de alerta temprana ya habían denunciado, a finales de 2004, que la malnutrición estaba alcanzando niveles insostenibles. Pero no hubo respuesta; el llamamiento que la ONU hizo a la comunidad internacional sólo obtuvo un 12% de los recursos necesarios. Hasta que la BBC no mostró al mundo las imágenes de la hambruna, los donantes no reaccionaron. La mayoría de la ayuda se aprobó en otoño de 2005, pero gran parte de ella sólo fue distribuida en 2006, cuando las necesidades ya habían cambiado. Por otra parte, la ayuda fue sobre todo alimenticia y no apoyó los medios de vida familiares que es lo que realmente puede garantizar una mejora a largo plazo. Y esto se debió a que los análisis de necesidades se centraron solamente en el déficit de cereales y en el comportamiento de sus precios en el mercado.

Presentando características de tales dimensiones, ¿por qué se conoce muy poco sobre lo que ocurre en Níger?

Níger es un país que geo-estratégicamente interesa poco. Excepto por las reservas de uranio, por las que están muy interesados países como Francia y China, Níger carece de recursos naturales y minerales. Hay un dato de la época colonial muy expresivo para demostrar que en Níger nunca se invirtió lo suficiente. Cuando Níger se independizó, Francia sólo había construido 14 Km. de carreteras asfaltadas de un total de más de 1.000 Km. que tenía en el resto de las colonias. Recientemente, el hecho de que, al igual que en otros países del Sahel, se hayan detectado células de Al-Qaeda en el norte de Níger, ha provocado un interés especial por parte de Estados Unidos, el principal donante de ayuda internacional para el país. De igual modo, también es necesario que el Gobierno de Níger sea capaz de reconocer los indicadores de alerta y de coordinarse con los organismos internacionales y las organizaciones no gubernamentales para mejorar la situación del país.

¿Cómo fomentar el desarrollo de una de las zonas más áridas del planeta, donde tres cuartas partes del territorio son desérticas y que, además, presenta el índice de Desarrollo Humano más bajo del planeta?

En Níger es necesario invertir en educación; en gobernabilidad democrática; en procesos sostenibles de desarrollo que frenen el deterioro ambiental que están causando tanto la deforestación, como el sobre pastoreo, la erosión del suelo, y la desertificación. Hay que invertir en infraestructuras y, por supuesto, en salud para mejorar la malnutrición infantil y las condiciones de la mujer durante el embarazo y la lactancia. También es preciso que se mejore la transparencia, la gestión de los fondos recibidos para el desarrollo y los mecanismos de rendición de cuentas ante los ciudadanos y ante los donantes. Este año, por ejemplo, los profesores han estado en huelga para denunciar lo que consideraban una mala gestión de las ayudas recibidas para la educación y porque reclamaban mejoras salariales.

¿En qué situación se encuentra actualmente Níger?

Las cifras hablan por sí solas. Me remito al Índice de Desarrollo Humano de Naciones Unidas, de 2006. Y voy a comparar los datos con un país como Dinamarca para tener una noción gráfica de la dimensión del problema. La esperanza de vida en Níger es de 44 años. El 60% de la población de Níger vive con menos de 1$ al día. En Níger hay 3 médicos por cada 100.000 habitantes y en un país como Dinamarca hay 300. De 1996 a 2004, sólo el 16% de los nacimientos que tuvieron lugar en Níger fueron atendidos por personal calificado. El 80% de la población es analfabeta; el 15% de las mujeres está alfabetizado frente al 40% de los hombres. El 50% de la población no tiene acceso garantizado al agua. La mortalidad infantil en niños menores de 5 años es de 259 por cada 1.000 nacimientos con vida, mientras que en Dinamarca sólo es de 5. En Níger sólo 2 de cada 1.000 personas poseen línea telefónica y sólo 2 de cada 1.000 acceden a internet. Todas estas cifras indican que Níger tiene retos de enorme envergadura por afrontar y que la ayuda internacional ha de apostar por estrategias para la reducción de la pobreza que vinculen la ayuda ante emergencias, la rehabilitación y el desarrollo a largo plazo.

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