Entrevista a Michel Ogrizek sobre medios de comunicación y acción humanitaria
“Percepciones públicas y realidades humanitarias, dos caras de una misma moneda”
Michel Ogrizek, asesor senior de DARA, analiza en esta entrevista el papel de los medios de comunicación en la acción humanitaria. Ogrizek explica cómo las dinámicas comunicativas influyen a la hora de otorgar mayor visibilidad a una crisis que a otras.
En los últimos años, el papel de los medios de comunicación en las crisis humanitarias ha adquirido una dimensión enorme. ¿En qué medida, los medios se han convertido en un actor más de la acción humanitaria?
La comunicación moderna ha jugado un papel importante en el crecimiento de la ayuda humanitaria. La revolución de la información del siglo XX, allanó el camino para la acción humanitaria contemporánea al mostrar a todo el mundo las desgracias de las personas que viven en zonas nunca vistas y al compartir su sufrimiento, en tiempo, real con un público opulento y protegido. De esta manera, el movimiento humanitario se ha convertido en un vector de globalización. Las actuales redes interconectadas de medios son un vehículo a través del cual el sufrimiento humano se ha universalizado y las intervenciones han perdido sus fronteras. En resumen, los medios estimulan de tal forma a los gobiernos y a la opinión pública para que actúen humanitariamente que Boutros Boutros Gali llegó a referirse a la CNN como el decimosexto miembro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Realmente, ¿son capaces de condicionar las agendas de los actores humanitarios o su capacidad, en este sentido, es limitada?
Los medios de comunicación y las ONG son coproductores de eventos humanitarios. No es por casualidad que algunas catástrofes crean más noticias que otras. Stéphanie Dupont, especialista en comunicación, afirma que esto responde a criterios relativos a los índices de audiencia de la televisión; “los medios convierten las causas humanitarias en cifras de audiencia”. Al seleccionar qué catástrofes merecen ser mostradas y recordadas, los medios se convierten en una de las piedras angulares de nuestra memoria colectiva y, por tanto, contribuyen a construir una nueva cultura global de riesgo.
¿Cómo se desarrolla la relación entre los actores de la acción humanitaria y los medios de comunicación? ¿Existe una cooperación mutua o, por el contrario, prevalece un desconocimiento sobre sus mutas formas de funcionamiento?
La intervención de actores externos que son capaces de identificar riesgos, aplicar soluciones concretas inmediatas y comunicar esperanza para el futuro es esencial. Este es el rol de las organizaciones internacionales y de las ONGs. Los periodistas no pueden jugar ese papel puesto que su objetivo profesional no es el manejo de las crisis sino la narración de las historias de desgracias de las personas. Sin embargo, los medios se han vuelto más proactivos y comprometidos, particularmente al documentar y exponer el liderazgo de las responsabilidades así como los fallos al enfrentar las situaciones catastróficas. Los periodistas no sólo identifican retrasos e inconvenientes en las operaciones de auxilio, sino que critican rápidamente las declaraciones oficiales que niegan la gravedad de una crisis o rechazan la ayuda internacional por razones políticas. La cuestión reside en saber si los medios pueden actuar como guardianes de la rendición de cuentas y la gobernabilidad efectiva de los estados y de las ONGs en relación al manejo del riesgo, la transparencia en la financiación de las operaciones, la reconstrucción de las condiciones de vida, la evaluación de las necesidades reales de las poblaciones locales, la discriminación étnica y otras cuestiones humanitarias.
¿Qué determina que unas crisis sean más visibilizadas que otras y, por tanto, reciban más o menos apoyo internacional?
Rony Braumand, Ex Presidente de Médicos sin Fronteras, ha demostrado que la cobertura mediática funciona si cumple cuatro requisitos. Primero, el continuo flujo de imágenes; una cuestión que permite que las representaciones del drama se acumulen en la inconsciencia colectiva y alcancen a la masa crítica polarizada. Segundo, no puede existir competencia; sólo un desastre cada vez es la regla del juego cuando se comunica sobre una catástrofe. Tercero, la inocencia de las víctimas; esto explica la preferencia de los medios por desastres naturales frente a los conflictos armados, en los que las víctimas –excepto los menores- son supuestos culpables. Y cuarto, la presencia de un mediador; estos son normalmente representados por doctores, organizaciones no gubernamentales o internacionales, y fuerzas de mantenimiento de la paz que acompañan el sufrimiento con un remedio a mano.
Pasemos ahora a hablar sobre las personas afectadas por las crisis; ¿cómo son presentadas por los medios de comunicación?
La presión comercial para mostrar estereotipos de desgracias a la audiencia mundial es tan demandante que los periodistas intentan conseguir en cualquier otro lugar lo que no pueden encontrar en la zona de la catástrofe. De esta forma, muchas fotos de las víctimas de Ruanda eran en realidad de Zaire. Algunos reporteros incluso manipularon imágenes para darles un carácter más dramático mediante técnicas como la limpieza, el cambio de colores, la corrección del nivel de saturación, la modificación del paisaje e incluso la reconstrucción de toda la escena. Por otra parte, los cadáveres son esenciales en las historias mediáticas. El problema ético no viene tanto de las estadísticas sino más bien del reality show de personas muertas. Pero no todas las muertes tienen el mismo peso. Algunas consiguen más compasión que otras, como se vio durante el tsunami del Océano Índico. La representación mediática del riesgo –imaginario- que los cadáveres simbolizan para la vida crea ansiedad pública; pero el riesgo real está en las precarias condiciones de vida de quien sobrevive. Desgraciadamente, los medios muy a menudo prefieren presentar escenas macabras de fosas comunes que el sufrimiento continuo de los supervivientes. De hecho, cuando los periodistas describen a los supervivientes, tienden a rechazarlos como vivos porque son considerados como socialmente muertos. Son retratados como aquellos que deberían haber muerto en la catástrofe pero continúan vivos.
En su opinión, ¿cuál debería ser el papel de los medios de comunicación en las crisis humanitarias?
El acceso a la información es decisivo en situaciones límites. En este contexto, las nuevas tecnologías de la información son entendidas como un componente vital de los Sistemas de Alerta Temprana; aunque muchos aún tienen que ser implementados en las zonas con más riesgo. En poco tiempo, internet no sólo se ha convertido en un canal de comunicación para acceder a la información necesaria para salvar vidas, sino también en un espacio global virtual donde gente aislada, personas bajo un estado de control o bajo dictaduras pueden tener voz. Los periodistas y las ONGs deben saber que la información es, en sí misma, una forma de respuesta humanitaria. Por tanto, como parte de su código de conducta ética, deben aceptar ser totalmente transparentes al coordinar la cobertura de los desastres.