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Entrevista a Riccardo Polastro

Crisis humanitaria en Paquistán

En octubre de 2005, Asia meridional sufrió uno de los terremotos más fuertes del último siglo en la zona. El epicentro del seísmo se situó en la región de Cachemira y el noreste paquistaní, lugares donde los niveles de pobreza han sido siempre muy elevados. Sólo en Paquistán, el número de muertos ascendió a 73.000, una cifra a la que hay que añadir las múltiples infraestructuras que resultaron destruidas. Riccardo Polastro, quien visitó la zona para completar los cuestionarios del HRI con informaciones directas sobre la emergencia, explica cuáles son las características de una crisis situada en una de las regiones más agrestes del planeta y más propicia a los movimientos sísmicos.

¿Cuáles son las particularidades de la crisis humanitaria que se produjo como consecuencia del terremoto en Paquistán?

En primer lugar, fue el desastre natural más importante de 2005. El número de muertos y de afectados fue el mayor de aquel año. La respuesta internacional, que comenzó a llegar a partir de 2006, ya que el terremoto se produjo a finales de 2005, fue masiva. De hecho, fue la más importante para un desastre natural de ese tipo. Por último, no hay que olvidar que fue uno de los 10 peores terremotos de la historia, según el CRED (Centro de Investigación sobre Epidemiología de los Desastres).

En las etapas que siguieron a la catástrofe, ¿cuáles fueron las prioridades de la acción humanitaria?

La primera prioridad fue determinar la magnitud del desastre. Estamos hablando de zonas muy remotas y de difícil acceso. Por otra parte, hay que tener en cuenta que la región de Cachemira y la zona nordeste de Paquistán son áreas, con minorías étnicas, que no representan una prioridad económica ni social en la agenda política. Y sin embargo, son prioritarias desde el punto de vista militar debido al conflicto con la India. En este contexto, llegar a esas áreas y determinar cuáles eran las necesidades reales de la población fue esencial para poner en marcha la ayuda humanitaria. Esta primera etapa duró unas tres semanas, lo que provocó un vacío en lo que estaba siendo comunicado a los donantes. Se puede decir que esa cadena no funcionó muy fácilmente. Sin embargo, hay una cuestión que debe ser destacada, y es que la respuesta humanitaria sólo fue posible gracias al apoyo del Estado paquistaní, que condujo y permitió el acceso a zonas que, debido a la topografía, son prácticamente inaccesibles. No podemos olvidar que estamos hablando de los picos más altos del mundo, en la cordillera del Himalaya.

Ha mencionado la región de Cachemira como una zona con niveles de pobreza elevados. ¿Cómo fomentar la reconstrucción y el desarrollo en una zona con tales características y que además sufre un terremoto de grandes dimensiones?

Lógicamente, el impacto del terremoto se siente de una manera mucho más fuerte. En casos como éste, existe mucha respuesta que es visible; pero, una vez que se finaliza la emergencia, queda la reconstrucción, que es uno de las cuestiones más problemáticas a las cuales se enfrentan las autoridades locales y, sobre todo, la población. Generalmente, se hacen muchas promesas y después no siempre se cumplen todas, no se sostienen. En cambio, en el caso de Paquistán, dado que es un aliado importante de Estados Unidos, a nivel geoestratégico; de Gran Bretaña, por los lazos históricos; y de otros estados que sostienen a Paquistán con cooperación bilateral, la reconstrucción tomó una dimensión propia que contribuyó a la recuperación del país. Si comparamos esto con otros países, podemos decir que funcionó mejor.

Casi un año después de terremoto, ¿en qué situación se encuentra la zona?

La recuperación de la zona ha avanzado paulatinamente, según datos de fuentes secundarias. El equipo de DARA no pudo observar directamente algunas áreas afectadas por el terremoto porque problemas políticos lo impidieron. No obstante, pudimos hablar con muchas organizaciones que operan en la región y todas ellas califican la respuesta internacional como un gran éxito y afirman que el proceso de reconstrucción, aunque no se ha completado al cien por ciento, ha avanzado de una manera muy positiva. Por otra parte, hay una cuestión que debe destacarse; en Paquistán se elaboró un plan de reconstrucción muy importante, realizado conjuntamente por el gobierno y por Naciones Unidas. En general, esta iniciativa ha avanzado muy positivamente en el plano político. Sin embargo, no tenemos información sobre algunas áreas muy remotas a las que no se pudo acceder. Lo que hace pensar que el proceso de reconstrucción en esos lugares no ha sido tan eficiente.

Hablaba ahora de un plan conjunto del gobierno con Naciones Unidas. Desde su punto de vista, ¿cree que la coordinación entre los distintos actores de la acción humanitaria ha sido efectiva en Paquistán?

Sí, creo que sí. Sobre todo, porque se creó inmediatamente una estructura gubernamental con el mandato de coordinar nacionalmente las actuaciones necesarias en una catástrofe de esta magnitud. Además, se constituyó un órgano para organizar la ayuda, definir las prioridades y mostrar, de alguna forma, logros que orientaran la coordinación. Si no se toman este tipo de iniciativas, muchas veces, lo que tenemos son organizaciones que presionan al Estado y eso, a largo plazo, crea dependencia de la ayuda externa. Pero en el contexto paquistaní, el Estado pilotó la respuesta al mismo tiempo que recibía asesoría de organizaciones internacionales. Además se asumieron rápidamente las lecciones aprendidas de experiencias anteriores., y eso hizo que la mayoría de las organizaciones y, sobre todo, la coordinación, integran ese aprendizaje en sus actuaciones.

¿Cuáles son los principales retos de Paquistán, en este momento de reconstrucción?

Hubo un momento en el que no se podía llegar a pueblos remotos. Ahora se está avanzando paulatinamente y de manera positiva en este sentido. A pesar de ello, creo que uno de los principales retos es mantener una estructura de coordinación ante la posibilidad de que se produzca una catástrofe mayor. Estamos hablando de una zona altamente sísmica, que se encuentra en las plantas tectónicas de la cordillera del Himalaya. Por esa razón, hay que contar con una capacidad de reacción rápida que, si ya está preparada y continúa desarrollándose, será fundamental para futuros desastres. Por otro lado, gran parte de la coordinación y de la respuesta ante el terremoto de 2005 fue realizada desde Islamabad, ya que Paquistán continúa siendo un país muy centralizado en muchos aspectos. Y, en estos casos, lo fundamental para tener una actuación más efectiva es crear estructuras y mantenerlas dentro de las provincias y de los distritos y, sobre todo, a nivel de las comunidades con iniciativas de preparación a desastres. En resumen, es necesario bajar más escalones para llegar directamente al tejido social y, por tanto, a la población más expuesta a futuros riesgos de desastre.

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