Entrevista a Silvia Hidalgo
“Se necesita un marco legítimo común para los actores de la acción humanitaria”
Silvia Hidalgo, Directora de DARA, analiza fortalezas, debilidades y desafíos de la acción humanitaria, a dos meses del lanzamiento del Índice de Respuesta Humanitaria. Una nueva herramienta para donantes que aportará informaciones claves para mejorar la efectividad de las respuestas.
¿Por qué DARA crea un nuevo índice? ¿No supone multiplicar herramientas?
En realidad, no existe un índice específico para la acción humanitaria. Hay, por ejemplo, un índice que mide el compromiso de los países con el desarrollo, a través de varias variables; pero no hay uno que analice la respuesta humanitaria y, en concreto, la actuación de los donantes. Por otro lado, los índices han adquirido mayor protagonismo en los últimos años porque son herramientas muy potentes tanto para resumir ciertos conceptos como para proveer información detallada. Esta característica les permite llegar tanto a personas que quieren tener un conocimiento más general, como a expertos que buscan información más detallada y específica.
¿Por qué se crea en este momento?
Se lanza en este momento porque, en 2003, fueron aprobados los Principios de Buena Donación Humanitaria y, posteriormente, en 2005, los 23 donantes del Comité de Ayuda al Desarrollo del la OCDE se comprometieron a respetarlos. Por tanto, tenemos un marco y una iniciativa que nos permite medir la respuesta de los donantes con respecto a principios por ellos acordados. Actualmente, la financiación oficial humanitaria representa el 70%, es decir, la mayoría de los recursos destinados provienen de los estados donantes. Por tanto, establecer un índice que les incite a mejorar y respetar ciertos principios puede contribuir sustancialmente a mejorar la acción humanitaria.
¿Cuál es el objetivo del Índice de Respuesta Humanitaria?
Los donantes son un eslabón dentro de la cadena de la respuesta humanitaria. Son actores que pueden propiciar cambios y mejoras, pueden ejercer presión sobre el resto de los actores para que el conjunto del sistema sea más eficaz. Esto es así porque tienen que rendir cuentas ante los parlamentos y los contribuyentes. Son ellos los que pueden fomentar respuestas más pertinentes y actuaciones más enfocadas a la demanda que a la oferta, que es lo que el sistema realiza. Actualmente, las respuestas, lejos de apoyar a los más vulnerables y actuar localmente, acaban respondiendo a lo que el donante puede proveer o a lo que establecen las agencias que financian a ese donante.
En los últimos años, se ha hablado mucho sobre las crisis humanitarias, ¿realmente existe un incremento del número de crisis humanitarias en el mundo o tal percepción responde a una mayor visibilidad de las crisis?
El tsunami supuso una mayor visibilidad por ser un caso sin precedentes. Nunca antes hubo una crisis que afectara a tantos países a la vez, con el adicional de haber ocurrido en fechas navideñas. Ahora bien, es cierto que el calentamiento del planeta está produciendo una serie de desastres naturales más numerosos con graves consecuencias. Cada vez estamos más expuestos a estos fenómenos. Además, a raíz de ello, se producen luchas por recursos naturales, como el agua, que dan lugar a conflictos muy diferentes a los habituales. Es cierto, por otro lado, que en la última década se ha producido un descenso del número de guerras entre países, aunque no podemos olvidar que hay conflictos civiles que provocan un mayor número de desplazados internos.
El CAD ha denunciado la falta de consenso en las definiciones sobre “acción humanitaria”. Una diversidad que, según el propio CAD, dificulta la armonización y, a su vez, la efectividad de las actuaciones. ¿Qué entiende DARA por acción humanitaria?
Al hablar de acción humanitaria, hablamos de respuestas que implican la prevención y mitigación de desastres, con el objetivo de salvar vidas y garantizar la dignidad humana. Es necesario, por tanto, abarcar la rehabilitación y la recuperación de las personas y asegurar que hay un vínculo con las actividades de recuperación y desarrollo. La frontera entre la acción humanitaria a corto plazo y las actuaciones de desarrollo es de difícil delimitación; de hecho, hay diversidad de opiniones al respecto.
A lo largo de ese proceso, ¿cómo debería coordinarse la actuación de los donantes con las estructuras sociales locales?
La ayuda sólo es eficaz y efectiva en la medida en la que se integra en procesos. Se trata de integrarse; situarse en ese proceso de recuperación y proveer la ayuda que realmente sirva y tenga en cuenta las necesidades de las personas. Para ello, tiene que partir no sólo de un análisis de necesidades, sino también de un estudio de capacidades. La palabra clave es apoyo, empoderamiento, fomento de las capacidades de las personas y las comunidades.
¿Cuáles son las lecciones aprendidas a lo largo de la historia de la acción humanitaria?
Creo que la mejor manera de explicar lo aprendido a lo largo de este tiempo es a través de una metáfora que dice que solamente dando de comer a un caballo el mismo día de la carrera no la va a ganar. Tener la capacidad de responder de una forma eficaz y efectiva es un reto constante, no tenemos que actuar sólo cuando ocurre la emergencia. Es importante invertir en capacidades y profesionalización del sector, fomentar la alerta temprana y apoyar trabajos de prevención. Se necesita un paraguas legítimo muy claro para los distintos actores que intervienen en la respuesta. No hay, actualmente, un marco global que tenga la legitimidad precisa para hacer un seguimiento de la evolución del sistema de respuesta. El sistema está demasiado compartimentado; la clave está en determinar cómo las actuaciones se integran, se refuerzan y se complementan. Algo que no es fácil en la medida en la que los actores implicados son de una diversidad muy amplia.
El Índice de Respuesta Humanitaria, de DARA, ¿contribuirá a avanzar en esta dirección?
Los donantes cuentan con un papel humanitario muy definido; además, se han comprometido a cumplir una serie de principios de actuación el área humanitaria. El Índice de Respuesta Humanitaria permitirá entender más y mejor cómo cumplir con tales principios y realizar las actuaciones de manera eficiente. Por otro lado, al ser un informe anual, ofrece la posibilidad de realizar un análisis sobre la evolución del compromiso de los donantes, los avances conseguidos, los principales desafíos. Tal vez tirando de ese eslabón de la cadena, que son los donantes, podamos empujar al conjunto del sistema para mejorar las respuestas humanitarias y, sobre todo, para prestar ayuda a quien más lo necesita.