"EN ACCIÓN HUMANITARIA, LA VIDA DE LAS PERSONAS ES LA CLAVE"
Entrevista con Silvia Hidalgo, Directora de DARA
Con la elaboración del Índice de Respuesta Humanitaria 2008 (HRI) a pleno rendimiento, Silvia Hidalgo, Directora de DARA, realiza un balance del camino recorrido hasta ahora. En la edición de este año, el HRI presentará como tema central el análisis de necesidades de las personas afectadas por las crisis humanitarias; es decir, en qué medida las actuaciones humanitarias se adecuan o no a lo que las personas necesitan y demandan. El HRI 2008 será lanzado a finales de año.
Segunda edición del HRI, ¿cómo se afronta el reto?
En el primer año, nuestro reto fue sobre todo desarrollar una metodología, una forma de trabajo. En el segundo año, el reto viene marcado por la carga de trabajo que implica la elaboración del HRI y su validez como un mecanismo de valoración; Hemos ampliado el número de crisis en estudio. Y, sobre todo, nos esforzamos para que el HRI sea realmente un instrumento útil y vivo que influya en las políticas y prácticas en las respuestas humanitarias.
Según usted misma ha declarado en varias ocasiones, el objetivo del HRI es incidir sobre los donantes para que éstos puedan influir a su vez en el conjunto de la comunidad humanitaria. Desde que fue lanzado el pasado año, ¿qué es lo que se ha conseguido en este sentido?
Hemos tenido reacciones muy diversas por parte de los donantes. Nos ha sorprendido la reacción de muchos de los que obtuvieron resultados bajos en la clasificación porque han entendido el HRI como una herramienta útil para hacer presión dentro de sus propios gobiernos. También, hemos visto algunos donantes que se han mostrado contrarios a nuestra propuesta porque eran conscientes de que sus políticas y prácticas eran débiles y que, por tanto, iban a tener un puesto bastante bajo en el HRI. Otros se han sorprendido porque pensaban que su resultado sería mejor o que el HRI los colocaría en un puesto inferior. Pero lo más destacable, desde nuestro punto de vista, es que ha habido un gran interés por entender el porqué de sus posiciones, cuáles eran sus fortalezas y cuáles sus debilidades. Y es esto, precisamente, lo que nos convence para sentir que el HRI ha valido la pena y que, efectivamente, es una herramienta útil para los donantes. Por otra parte, lo que estamos comprobando –y que siempre tuvimos claro desde el principio- es que tan importante como el producto final es el proceso de elaboración, las miles de entrevistas que se han hecho a lo largo del año para recibir las aportaciones de diferentes actores, en contextos muy distintos y con múltiples retos a la hora de poner en práctica buenos principios que permitan responder más y mejor a las necesidades de las personas afectadas por las crisis.
¿Por qué DARA elige el análisis de necesidades como eje transversal del HRI 2008?
Cuando surgió la iniciativa de la Buena Donación Humanitaria, se buscaba sobre todo el fomento de la proporcionalidad. Precisamente, Kofi Annan habló sobre ello en el lanzamiento del HRI 2007; de lo que se trata es que la necesidad de una persona en un sitio determinado no valga menos esa misma necesidad en otro lugar. Lo que significa la vida o la necesidad de una persona es la clave, independientemente de los intereses domésticos o políticos de un donante. El análisis de necesidades es el punto crítico de la acción humanitaria. Pensemos, por ejemplo, en un cliente o un consumidor, ellos tiene voz y voto en lo que reciben y desean; en la acción humanitaria esto no es así. Si no analizamos las necesidades no tendremos en cuenta los deseos y las necesidades reales de las personas y, por tanto, acabaremos ofreciendo respuestas que no están basadas ni en la equidad ni en la proporcionalidad.
Actualmente, los recursos destinados a la acción humanitaria son los más elevados de la historia y, sin embargo, las necesidades de las personas no son siempre cubiertas, ¿qué es lo que está sucediendo?
Se producen situaciones específicas como las que estamos viendo en las crisis estudiadas en el HRI 2008; en Perú o en Nicaragua, por ejemplo. Las necesidades más cubiertas son las que se producen en las zonas cercanas a los centros de distribución y a las ciudades. En sitios más alejados o en lugares en los que hay problemas de seguridad o conflicto la ayuda no llega de manera adecuada; a ello también contribuye, por ejemplo, la escasez de combustible. En el caso de la zona afectada por el ojo del huracán Félix, en Nicaragua, sólo se realizó un reparto de comida, mientras que en regiones más accesibles también se ofreció ayuda integral y se realizaron esfuerzos de rehabilitación.
En los últimos meses se habla bastante sobre la subida de los precios de los alimentos básicos. ¿Es una cuestión que hay que tener en cuenta a la hora de cubrir las necesidades de las poblaciones afectadas por las crisis humanitarias?
Sí, posiblemente sea necesario celebrar un encuentro de los principales países donantes para ver cómo se enfrentan a ese problema. Las principales agencias han realizado sus planificaciones anuales a partir de precios mucho más reducidos que los actuales y no sólo para comprar los alimentos sino también para llevarlos a los lugares que los necesitan. Ahora, con esta subida, existe una brecha importante que está sin cubrir. De hecho, el Programa Mundial de Alimentos ha lanzado una alerta en este sentido, ya que va a tener que reducir las raciones o entregarlas a menos personas. También el gobierno estadounidense, que es el principal donante de ayuda humanitaria, se ha visto obligado a reducir la cantidad aportada.
Volviendo al análisis de necesidades, ¿qué papel deben jugar los beneficiarios de la acción humanitaria en ese análisis?
El análisis de necesidades se sitúa en distintos niveles. En primer lugar, en un contexto macro, más global, cuando un donante decide cuánto da a un país se necesitan indicadores y criterios mucho más objetivos para poder tomar decisiones sobre cuánto financiar, dónde y cómo; y saber además qué está cubierto y qué no. Y es justamente en ese ámbito, caracterizado por la falta de un sistema global de análisis de necesidades, donde se puede decidir dar la ayuda a partir de intereses domésticos. Uno de los principales retos a los que se enfrenta el sistema internacional y los llamamientos de Naciones Unidas es que éstos se basen en un análisis de necesidades real que permita guiar la toma de decisiones de un donante. En un segundo nivel, en un contexto nacional, a menudo es complicado contar con un análisis de necesidades de un país; y esto es así por problemas de acceso y otros muchos factores que intervienen a la hora de realizar un estudio. Ahora mismo hay un debate sobre la armonización de procesos de análisis de necesidades; sin embargo, hay muchas agencias que opinan que este proceso tiene que ser más específico y flexible y no tanto un instrumento que valga para todos los casos. Por ejemplo, en República Democrática del Congo, de donde ha vuelto uno de los equipos del HRI de DARA, hemos observado que en un país de dimensiones continentales, con serios problemas de acceso por falta de infraestructuras es realmente complicado obtener un análisis global para todo el país. Pero en todos los casos, lo esencial es entender que la acción humanitaria llega para adaptarse a las necesidades de las personas e integrarse en un determinado contexto. Y en ese contexto es esencial entender que la ayuda sólo es útil en la medida que incluye a los beneficiarios en el proceso y apoya sus iniciativas.
¿El HRI 2008 va a presentar alguna propuesta en este sentido?
Esperamos que sí. Hay varios principios de la Buena Donación Humanitaria que apelan a la participación de los beneficiarios en el proceso. Normalmente es un enigma cómo hacerlo y cómo aplicar estos principios. En este sentido, hemos estado valorando los criterios de la Humanitarian Accountability Partnership, una iniciativa que fomenta la rendición e cuentas a los beneficiarios y su implicación; y vamos a continuar avanzando en este sentido para afinar más los criterios, tener más datos y profundizar más en la información y en las respuestas que recibimos de los socios humanitarios. Además, intentamos hablar con más beneficiarios en los lugares de crisis cubiertos por el HRI 2008. Por otro lado, tenemos contribuciones de expertos externos que van a aportar sus análisis y estudios a capítulos de la publicación del HRI 2008. Contaremos, por ejemplo con Larry Minear, John Cosgrave, James Darcy, Mary Andersen y Francois Grunewald, entre otros.
En un contexto tan complejo, con todo el esfuerzo que este proceso está suponiendo, ¿vale la pena?
Sí, claro (sonríe). Nos ha costado mucho, pero en realidad, como decía antes, la parte más desafiante y que asumimos con mucha ilusión es el proceso de elaboración del HRI, es ir a los lugares afectados por las crisis y recibir las aportaciones de miles de personas. Y eso es lo que nos anima a seguir… Estamos viendo que, después del lanzamiento, estamos recibiendo muchos ánimos de parte de los actores de la comunidad humanitaria y eso es muy alentador.